“APÉNDICE DE LA MEDITACIÓN DEL DEMONIO”

 

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En este apéndice están algunos capítulos de Luisa donde Nuestro Señor le habla del demonio y la forma de vencerlo.  Además algunas experiencias de Luisa, donde ella misma usa los métodos que Jesús le enseña para combatirlo y derrotarlo.

Los he ordenado por fechas, no por temas, pues de esta manera es fácil el darse cuenta de cómo usar desde las virtudes hasta la misma vida en la Divina Voluntad, y la manera en que el alma, conforme se adentra en esta espiritualidad del vivir en Ella, se va enriqueciendo con las dotes divinas y llega a despreciar al demonio, y no sólo eso, sino que llega a ser el terror del mismo infierno.

 

Siempre hemos pensado que el demonio es un ser superior al hombre, lo que es un craso error, como lo tratamos en la meditación de los ángeles, y para demostrarlo pongo aquí estas palabras de Nuestro Señor Jesucristo:

 

“...Hija mía, Adán cayó tan bajo porque se sustrajo de una Voluntad expresa de su Creador, en la cual venía encerrada la prueba para probarlo en su fidelidad hacia Aquél que le había dado la vida y todos los bienes que poseía.  Mucho más que lo que Dios pedía de él, ante los tantos bienes que gratuitamente le había dado, era que se privara, de los tantos frutos que le había otorgado, sólo de uno por amor a Aquél que tanto le había dado.  Y en este pequeño sacrificio que Dios quería de él, le había hecho saber que no quería otra cosa que estar seguro de su amor y de su fidelidad.  Adán debería haberse sentido honrado de que su Creador quería estar seguro del amor de su criatura.  Se acrecentó la culpa porque aquél que lo atrajo y persuadió a caer, no era un ser superior a él, sino una vil serpiente, su capital enemigo.”[1]

 

 

 

Vol. 1.

El demonio viéndote humilde y resignada, toda abismada en tu nada, no tendrá fuerza de acercarse.  He aquí que donde tú creías perder, harás grandes adquisiciones.

 

Y Él me decía:  “¿Verdaderamente estás dispuesta a todo lo que quiero?”

Yo entonces me sentía más confundida y anonadada, y decía:  “Sí, estoy dispuesta.”  Pero casi temblando.  Y Él compadeciéndome, seguía diciendo:  “No temas, seré tu fuerza, no sufrirás tú, sino seré Yo quien sufrirá y combatirá en ti.  Mira, quiero purificar tu alma de todo mínimo defecto que pudiera impedir mi Amor en ti, quiero probar tu fidelidad, ¿pero cómo puedo ver si esto es verdad si no es poniéndote en medio de la batalla?  Debes saber que quiero ponerte en medio de los «demonios», les daré libertad de atormentarte y de tentarte a fin de que cuando hayas combatido los vicios con las virtudes opuestas, te encontrarás ya en posesión de esas mismas virtudes que creías perder, y después tu alma purificada, embellecida, enriquecida, será como un rey que regresa vencedor de una ferocísima guerra, que mientras creía perder lo que tenía, vuelve en cambio más glorioso y lleno de inmensas riquezas.  Y entonces vendré Yo, formaré en ti mi morada y estaremos siempre juntos.  Es verdad que será doloroso tu estado, los «demonios» no te darán paz, ni de día ni de noche, estarán siempre en acto de hacerte ferocísima guerra, pero tú ten siempre en la mira lo que quiero hacer de ti, esto es, hacerte semejante a Mí, y que no podrás llegar a esto sino por medio de muchas y grandes tribulaciones, y así tendrás más ánimo para soportar las penas.

¿Quién puede decir cómo quedé asustada ante tal anuncio?  Me sentí helar la sangre, erizar los cabellos y mi imaginación quedó llena de negros espectros que parecía que me querían devorar viva.  Me parecía que el Señor, antes de ponerme en este estado doloroso, daba libertad a todo lo que debía sufrir, y me veía rodeada por todo eso, entonces me dirigí a Él y le dije:  “Señor, ¡ten piedad de mí!  Ah, no me dejes sola y abandonada, veo que es tanta la rabia de los demonios que no dejarán de mí ni siquiera el polvo, ¿cómo podré resistirles?  Para Ti es bien conocida mi miseria y cuán mala soy, por eso dame nueva gracia para no ofenderte.  Señor mío, la pena que más desgarra mi alma es ver que también Tú debes dejarme.  Ah, ¿a quién podré decir alguna palabra, quién me debe enseñar?  Pero sea hecha siempre tu Voluntad, bendigo tu santo Querer.”  Y Él benignamente continuó diciéndome:

“No te aflijas tanto, debes saber que jamás permitiré que te tienten más allá de tus fuerzas; si esto lo permito es para tu bien, jamás pongo a las almas en la batalla para hacer que perezcan, primero mido sus fuerzas, les doy mi Gracia y después las introduzco, y si alguna alma se precipita es porque no se mantiene unida a Mí con la oración, y no sintiendo más la sensibilidad de mi Amor, van mendigando amor de las criaturas, mientras que sólo Yo puedo saciar el corazón humano.   Lo que te recomiendo es la oración, aunque debieras sufrir penas de muerte jamás debes descuidar lo que acostumbras hacer, es más, cuanto más te veas en el precipicio, tanto más invocarás la ayuda de quien puede liberarte.  Además quiero que te pongas ciegamente en las manos del confesor, sin examinar lo que te viene dicho, tú estarás circundada de tinieblas y serás como uno que no tiene ojos y que necesita de una mano que lo guíe, el ojo para ti será la voz del confesor que como luz te iluminará las tinieblas, la mano será la obediencia que te será guía y sostén para hacerte llegar a puerto seguro.  La última cosa que te recomiendo es el valor, quiero que con intrepidez entres en la batalla, la cosa que más hace temer a un ejército enemigo es ver el coraje, la fortaleza, el modo con el cual desafían los más peligrosos combates sin temer nada.  Así son los demonios, nada temen más que a un alma valerosa, toda apoyada en Mí, que con ánimo fuerte va en medio a ellos no para ser herida, sino con la resolución de herirlos y exterminarlos, los demonios quedan espantados, aterrados y quisieran huir, pero no pueden, porque atados por mi Voluntad están obligados a estarse para su mayor tormento.  Así que no temas de ellos, que nada pueden hacerte sin mi Querer.  Y además, cuando te vea que no puedes resistir más y estés a punto de desfallecer, si me eres fiel inmediatamente vendré y pondré a todos en fuga y te daré Gracia y fortaleza.  ¡Ánimo, ánimo!”

Ahora, ¿quién puede decir el cambio que sucedió en mi interior?  Todo era horror para mí, aquel amor que antes sentía en mí, ahora lo veía convertido en odio atroz, qué pena el no poderlo amar más.  Me desgarraba el alma el pensar en aquel Señor que había sido tan bueno conmigo, y ahora verme obligada a aborrecerlo, a blasfemarlo como si fuese el más cruel enemigo, el no poderlo mirar ni siquiera en sus imágenes, porque al mirarlas, al tener rosarios entre las manos, al besarlos, me venían tales ímpetus de odio y tanta fuerza en contra, que hacerlo y reducirlos a pedazos era lo mismo, y a veces hacía tanta resistencia, que mi naturaleza temblaba de pies a cabeza.  ¡Oh Dios, qué pena amarguísima!”  Yo creo que si en el infierno no hubiera otras penas, la sola pena de no poder amar a Dios formaría el infierno más horrible.  Muchas veces el demonio me ponía delante las gracias que el Señor me había hecho, ahora como un trabajo de mi fantasía y por eso poder llevar una vida más libre, más cómoda; y ahora como verdaderas, y me decían:  “¿Esto es lo bien que te quería?  Esta es la recompensa, que te ha dejado en nuestras manos; eres nuestra, eres nuestra, para ti todo ha terminado, no hay más que esperar.”  Y en mi interior me sentía poner tales ímpetus de aversión contra el Señor y de desesperación, que algunas veces teniendo alguna imagen entre las manos, era tanta la fuerza del desprecio que las rompía, pero mientras esto hacía lloraba y las besaba, pero no sé decir como era obligada a hacerlo.  ¿Quién puede decir el desgarro de mi alma?  Los demonios hacían fiesta y reían, unos hacían ruido desde un lugar, otros lo hacían desde otro, unos hacían estrépitos, otros me ensordecían con gritos diciendo:  “Mira como eres nuestra, no nos queda otra cosa más que llevarte al infierno, alma y cuerpo, verás que lo haremos.”  A veces me sentía jalar, ahora los vestidos, ahora la silla donde estaba arrodillada y tanto la movían y hacían ruido que no podía rezar; a veces era tanto el temor, que creyendo librarme me iba a acostar en la cama, (porque estos escándalos sucedían la mayor parte en la noche) pero también ahí seguían jalándome la almohada, las cobijas.  ¿Pero quién puede decir el espanto, el temor que sentía?  Yo misma no sabía donde me encontraba, si en la tierra o en el infierno; era tanto el temor de que en verdad me llevaran, que mis ojos no podían cerrarse al sueño, estaba como uno que tiene un cruel enemigo que ha jurado que a cualquier costo le debe quitar la vida, y creía que esto me sucedería en cuanto cerrara los ojos, así que sentía como si alguien me pusiera algo dentro de los ojos, de modo que estaba obligada a tenerlos abiertos para ver cuando me debían llevar, tal vez podría oponerme a lo que querrían hacer, entonces me sentía erizar los cabellos sobre mi cabeza, uno por uno, un sudor frío en todo mi cuerpo que me penetraba hasta los huesos y me sentía desunir los nervios y los huesos, y se agitaban juntos por el miedo.  Otras veces me sentía incitar a tales tentaciones de desesperación y de suicidio, que alguna vez habiéndome encontrado cerca de un pozo, o bien de un cuchillo, me sentía jalar para conducirme dentro o bien tomar el cuchillo y matarme, y era tanta la fuerza que debía hacer para huir, que sentía penas de muerte, y mientras huía sentía que iban junto conmigo y oía sugerirme que para mí era inútil el vivir después de haber cometido tantos pecados, que Dios me había abandonado porque no había sido fiel; es más, veía que había hecho tantas infamias, que jamás alma alguna en el mundo había cometido, que para mí no había más misericordia que esperar.  En el fondo de mi alma oía repetir:  “¿Cómo puedes vivir siendo enemiga de Dios?  ¿Sabes tú quién es ese Dios a quien tanto has ultrajado, blasfemado, odiado?  Ah, es ese Dios inmenso que por todas partes te circundaba, y tú ante sus ojos te has atrevido a ofenderlo.  Ah, perdido el Dios de tu alma, ¿quién te dará paz?  ¿Quién te librará de tantos enemigos?”  Era tanta la pena que no hacía otra cosa que llorar; a veces me ponía a rezar, y los demonios para acrecentar mi tormento, los sentía venir encima de mí, y quien me golpeaba, quien me pinchaba, y quien me apretaba la garganta.  Recuerdo que una vez mientras rezaba, me sentí jalar los pies desde abajo, abrirse la tierra y salir las llamas, y que yo caía dentro; fue tal el espanto y el dolor que quedé medio muerta, tanto que para recuperarme de aquel estado tuvo que venir Jesús y me reanimó, me hizo entender que no era verdad que había puesto la voluntad en ofenderlo, y que yo misma lo podía saber por la pena amarguísima que sentía, que el demonio era un mentiroso y que no debía hacerle caso, que por ahora debía tener paciencia en sufrir esas molestias, y que después debía venir la paz.  Esto sucedía de vez en cuando, cuando llegaba a los extremos, y a veces para ponerme en más duros tormentos.  En el momento de ese consuelo el alma se convencía, porque ante esa luz es imposible que el alma no aprenda la verdad, pero después cuando me encontraba en la lucha me encontraba en el mismo estado de antes.

Me tentaba también a no recibir la comunión, persuadiéndome de que después de que había cometido tantos pecados, era un atrevimiento acercarme, y que si me atrevía, no Jesucristo habría venido, sino el demonio, y que tantos tormentos me habría de dar que me daría la muerte, pero la obediencia la vencía, es verdad que a veces sufría penas mortales, así que trabajosamente podía recuperarme después de la comunión, pero como el confesor quería absolutamente que la recibiera, no podía hacer de otro modo.  Recuerdo que varias veces no la recibí.

También recuerdo que a veces mientras rezaba en la noche, me apagaban la lámpara; a veces hacían tales rugidos de dar miedo; otras veces voces débiles, como si fueran moribundos, ¿pero quién puede decir todo lo que hacían?

Ahora, esta dura batalla, aunque no recuerdo muy bien, duró tres años, aunque había días o semanas de intervalo, no que cesaran del todo, sino que empezaron a disminuir.

 

«Recuerdo que después de una comunión, el Señor me enseñó el modo como debía hacer para ponerlos en fuga, y era el despreciarlos y no prestarles ninguna atención, y que debía hacer de cuenta como si fueran tantas hormigas».  Me sentí infundir tanta fuerza que no sentía más aquel temor de antes, y hacía así:

1.- Cuando hacían estrépito, rumores, les decía:  “Se ve que no tenéis nada qué hacer, y que para pasar el tiempo estáis haciendo tantas tonteras; hagan, hagan, que después cuando os canséis, lo terminaréis.”

A veces cesaban, otras veces se enojaban tanto que hacían ruidos más fuertes.  Me los sentía junto a mí haciéndose más fuertes y hacían violencia para llevarme, olía la horrible peste, sentía el calor del fuego.

2.- Es verdad que en mi interior sentía un estremecimiento, pero me forzaba y les decía:  “Mentirosos que sois, si esto fuera cierto desde el primer día lo habríais hecho, pero como es falso es que no tenéis ningún poder sobre mí, sino sólo aquél que os viene dado de lo alto, por eso digan, digan, y después cuando os canséis, reventareis.”

3.- Si emitían lamentos y gritos les decía:  “Qué, ¿no os han salido las cuentas hoy?”  Es decir, “¿os lamentáis porque os ha sido quitada alguna alma?”  Pobrecitos, no se sienten bien, sin embargo quiero también yo haceros lamentar otro poco.”  Y me ponía a rezar por los pecadores, o bien a hacer actos de reparación.

4.- A veces me reía cuando empezaban a hacer las acostumbradas cosas y les decía:  “¿Cómo puedo temeros, raza vil?  Si fuerais seres serios no habríais hecho tantas tonterías.  Ustedes mismos, ¿no os avergonzáis?  No hagáis que os tome a burla.

5.- Después, si me ponían tentaciones de blasfemar o de odio contra Dios, ofrecía aquella pena amarguísima, aquella violencia que me hacía – porque mientras veía que el Señor merecía todo el amor, todas las alabanzas, yo era forzada a hacer lo contrario – en reparación de tantos que libremente lo blasfeman y que ni siquiera se recuerdan que existe un Dios, que están obligados a amarlo.  Si me incitaban a desesperación, en mi interior decía:  “No pongo atención ni del paraíso ni del infierno, lo único que me apura es amar a mi Dios, este no es tiempo de pensar en otra cosa, sino que es tiempo de amar cuanto más pueda a mi buen Dios, el paraíso y el infierno los dejo en sus manos, Él, que es tan bueno me dará lo que más me conviene y me dará un lugar donde pueda glorificarlo más.”

Jesucristo me enseñó que el medio más eficaz para hacer que el alma quede libre de toda vana aprehensión, de toda duda, de todo temor, era el declarar delante al Cielo, a la tierra y ante los mismos demonios, no querer ofender a Dios, aun a costa de la propia vida, no querer consentir a cualquier tentación del demonio, y esto en cuanto el alma advierte que viene la tentación, si puede en el momento de la batalla, y apenas se empieza a sentir libre, y también durante el curso del día.  Haciendo así, el alma no perderá tiempo en pensar si consintió o no, porque el sólo recordar la promesa le restituirá la calma, y si el demonio busca inquietarla, podrá responderle que si hubiera tenido intención de ofender a Dios, no habría declarado lo contrario, y así quedará libre de todo temor.

Ahora, ¿quién puede decir la rabia del demonio, pues actuando de este modo todas sus astucias resultaban para su confusión y donde creía ganar perdía, ya que de sus mismas tentaciones y artificios el alma se servía para poder hacer actos de reparación y amor a su Dios?

El otro modo que me enseñó para alejar las tentaciones fue el siguiente:  Si me tentaban a suicidio yo debía responder:  “No tenéis ningún permiso de Dios, es más, para vuestro despecho quiero vivir para poder amar más a mi Dios.”  Si me golpeaban, yo me debía humillar, arrodillarme y agradecer a mi Dios porque esto sucedía como penitencia de mis pecados, y no sólo eso, sino ofrecer todo como actos de reparación por todas las ofensas hechas a Dios en el mundo.

Finalmente, una fea tentación que me duró poco, fue que debido al contacto continuo por cerca de año y medio con los tan feos demonios, yo debía quedar encinta y parir luego un pequeño demonio con cuernos.  Mi fantasía crecía tanto, que yo me veía delante una confusión horrible, por lo que se habría dicho de mí por tan espantoso suceso.

Después de cerca de año y medio de esta lucha, finalmente terminaron las crueldades de los demonios y comenzó una vida toda nueva, pero los demonios no dejaron de molestarme de vez en cuando, pero no eran tan frecuentes, no tan feroz la batalla, y yo me acostumbré a despreciarlos.

Y así empezó un alternarse de visitas de Nuestro Señor y de tormentos por parte de los demonios; por cuanto más me resignaba, tanto más aumentaba su rabia.

 

...Finalmente tomó un velo y con él me cubrió toda, desde la cabeza hasta los pies y así me dejó.  ¡Ah! me parecía que en ese velo hubiera un gran significado, porque los demonios al verme cubierta con él quedaban tan espantados y sentían tal miedo de mí, que huían aterrados.

 

Verdaderos poseídos.

 

...Estaban tan inflados de ellos mismos que daban piedad, pero lo que más me impresionó fue el ver que estos tales, casi todos eran sectarios, almas vendidas al demonio.  ¡Qué tristes tiempos!  Parecía que propiamente reinaba el reino satánico, y su confianza en vez de ponerla en Dios la ponían en el demonio.

 

Vol. 2   Mayo 3, 1899

“Hija, no temas, no soy el demonio, y además, ése, si habla de las virtudes es una virtud pintada, no verdadera virtud, ni tiene poder para infundirla en el alma, sino solamente de hablar de ella, y si alguna vez  muestra que quiere hacer practicar un poco de bien, no es perseverante y en el mismo acto en que el alma hace ese poco bien, el alma está desganada y agitada; sólo Yo tengo la potencia de infundirme en el corazón y de hacer practicar las virtudes y hacer sufrir con ánimo, tranquilidad y con perseverancia.  Además, ¿cuándo el demonio ha ido en busca de virtud?  Su búsqueda son los vicios.

 

Vol. 2   Mayo 19, 1899

La humildad es la seguridad de los favores celestiales, la humildad viste al alma de tal seguridad que las astucias del enemigo no penetran dentro, la humildad pone a salvo todas las gracias celestiales, tanto, que donde veo la humildad hago correr abundantemente cualquier clase de favores celestiales.  Por eso no quieras inquietarte por esto, sino con ojo simple mira siempre en tu interior si estás investida por la bella humildad, y de todo lo demás no te preocupes.

 

Vol. 2  Mayo 26, 1899

...Cuánto bien hizo a mi alma este hablar de Jesús, he comprendido que debo entrar en mi nada y conocer quién soy yo, pero no debo detenerme ahí, sino que en seguida, después de haberme conocido a mí misma, debo volar al mar inmenso de Dios y ahí detenerme a tomar todas las gracias que se necesitan para mi alma, de otra manera la naturaleza queda debilitada y el demonio buscará medios para arrojarla en la desconfianza.

 


Vol. 2   Junio 17, 1899

...Continúa siempre lo mismo, pero especialmente esta mañana he estado contendiendo con mi amado Jesús.  Él que quería continuar mandando el granizo como ha hecho en días pasados, y yo que no quería; cuando en lo mejor de esta contienda, parecía que se preparaba un temporal y daba ordenes a los demonios que destruyeran con el flagelo del granizo varios lugares.  En ese momento veía que de lejos me llamaba el confesor dándome la obediencia de que fuera a poner en fuga a los demonios para no dejarlos hacer nada.  Mientras he salido para ir, Jesús vino a mi encuentro haciéndome volver atrás y yo le he dicho:  “Señor bendito, no puedo, porque es la obediencia la que me ha mandado y Tú sabes que yo y Tú debemos ceder ante esta virtud, sin podernos oponer.”

Entonces Jesús:  “Bien, lo haré Yo por ti.”

Y así ha ordenado a los demonios que se fueran a lugares más lejanos y que por ahora no tocaran las tierras pertenecientes a nuestra ciudad.

 

Vol. 2   Junio 19, 1899

Habiendo pasado ayer una jornada de purgatorio por la privación casi total de mi sumo Bien, y por las tantas tentaciones que me ponía el demonio, me parecía que cometía muchos pecados.

Él, interrumpiéndome me ha dicho:  “Si te haces desaparecer a ti misma, no cometerás pecados jamás.”

 

Vol. 2   Agosto 1, 1899

...“¡Oh hombre, cómo te has desfigurado, deformado, desnoblecido!  ¡Oh hombre, Yo te hice para que fueras mi templo vivo, y tú en cambio te has hecho habitación del demonio!

 

Vol. 2  Octubre 24, 1899

...“Hija mía, el hombre es una reproducción del Ser Divino, y como nuestro alimento es el amor, siempre recíproco, conforme y constante entre las Tres Divinas Personas, entonces, el hombre habiendo salido de nuestras manos y del amor puro y desinteresado, es como una partícula de nuestro alimento.  Ahora, esta partícula se ha vuelto amarga; no sólo eso, sino que la mayor parte, separándose de Nosotros se ha hecho pasto de las llamas infernales y alimento del odio implacable de los demonios, nuestros y sus capitales enemigos.

 

Vol. 3   Noviembre 4, 1899

...Como esta mañana el bendito Jesús no venía, el demonio trataba de tomar su aspecto y hacerse ver, pero yo, no advirtiendo los acostumbrados efectos he comenzado a dudar y me he persignado con la cruz, primero yo y después a él, y el demonio viéndose persignado temblaba; en seguida lo rechacé de mí sin mirarlo.

 

Vol. 3   Diciembre 2, 1899

...La cruz sufrida por Ti me liberó de la esclavitud del demonio y me desposó con la Divinidad con nudo indisoluble.  La cruz es el arma más potente que hiere a los demonios y me defiende de sus garrasLa cruz es de envidia y admiración a los mismos ángeles y santos, y de rabia y desdén a los demonios.

 

Vol. 3   Enero 3, 1900

Ah Señor, cuán bueno eres con esta pecadora, y en confianza te digo también, cómo eres impertinente, pues nada menos debo perderte a Ti, y ni siquiera quieres que me turbe o me inquiete, y si lo hago, me haces entender que yo misma me alejo de Ti, porque con la paz me lleno de Dios y con turbarme me lleno de tentaciones diabólicas.  ¡Oh mi dulce Jesús, cuánta paciencia se necesita contigo, porque cualquier cosa que me suceda, ni siquiera puedo inquietarme, ni turbarme, sino que quieres que me esté en perfecta calma y paz.

 

Vol. 3   Febrero 24, 1900

...Esta mañana me encontraba toda llena de temor, creía que todo era fantasía, o sea, demonio que quería ilusionarme.

 

Vol. 3   Mayo 21, 1899

...Basta decirte, para hacer que tú te enamores y cooperes cuanto puedas por parte tuya para llegar a tanto, que el alma que llega a vivir sólo de mi Querer es reina de todas las reinas y su trono es tan alto, que llega hasta el trono del Eterno, y entra en los secretos de la Augustísima Trinidad y participa en el amor recíproco del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  ¡Oh, cómo todos los ángeles y santos la honran, los hombres la admiran y los demonios la temen, descubriendo en ella al Ser Divino!”

 

Vol. 3   Junio 6, 1900

...Y Jesús:  “Hoy está preparada una granizada que debe hacer gran daño, tú estás con los dolores de la cruz, sal fuera de ti misma y en forma crucificada ve en el aire y pon en fuga los demonios de encima de Corato, porque ante tu forma crucificada no podrán resistir y se irán a otra parte.”

Así he salido fuera de mí misma, crucificada, y he visto la granizada y los rayos que estaban por desencadenarse sobre Corato.  ¿Quién puede decir el espanto de los demonios, cómo a la vista de mi forma crucificada corrían, se mordían los dedos de rabia y llegaban a tomarla contra el confesor que esta mañana me había dado la obediencia de sufrir la crucifixión, ya que contra mí no se la podían tomar, es más, eran obligados a huir de mí por la señal de la Redención que advertían?

 

Vol. 3   Agosto 24, 1900

¡Oh Dios, qué desgarradora pena es el ofenderte!  Hacía cuanto más podía por estarme en Dios, por resignarme a su santo Querer, para ofrecerle por amor suyo ese mismo estado inquieto, para no ponerle atención al enemigo mostrándome con suma indiferencia, a fin de que no lo incitara yo misma a tentarme mayormente.

 

Vol. 4   Octubre 10, 1900

...Después de esto me ha transportado a otra parte y me hacía ver que debía morir uno de aquellos que se dicen jefes, y este tal parecía tan unido con el demonio, que ni siquiera en ese punto se apartaba, toda su fuerza la tomaba de los demonios que lo cortejaban como su fiel amigo; los demonios al verme se han agitado, y alguno me quería golpear, otro me quería hacer una cosa y otro otra, sin embargo yo, no haciendo caso a sus molestias porque me importaba más la salvación de aquella alma, me he esforzado y he llegado junto a aquel hombre.  ¡Oh Dios, qué vista tan espantosa, más que los mismos demonios!  ¡En qué estado tan lamentable yacía él!  Más duro que piedra, en nada lo conmovió nuestra presencia, es más, parecía que se burlaba, Jesús en seguida me quitó de ese lugar y yo empecé a rogarle por la salvación de esa alma.

 

Vol. 4   Octubre 12, 1900

Hija mía, los enemigos más potentes del hombre son:  el amor a los placeres, a las riquezas y a los honores, que hacen infeliz al hombre porque estos enemigos se introducen hasta en el corazón y lo roen continuamente, lo amargan, lo abaten, tanto, de hacerle perder toda la felicidad.  Yo sobre el Calvario derroté a estos tres enemigos y obtuve gracia para el hombre de que pudiera vencerlos también él, y le restituí la felicidad perdida, pero el hombre siempre ingrato y desagradecido rechaza mi Gracia y ama rabiosamente estos enemigos que ponen el corazón humano en una tortura continua.

 

Vol. 4   Abril 7, 1901

Si el alma está afligida, la obediencia la hará resurgir a la alegría; si está agitada, la obediencia la hará resurgir a la paz; si tentada, la obediencia le suministrará la cadena más fuerte para atar al enemigo y la hará resurgir victoriosa de las insidias diabólicas; si asediada por pasiones y vicios, la obediencia matándolos la hará resurgir a las virtudes.

 


Vol. 4   Julio 23, 1901

Hija, no temas, lo que te recomiendo es que estés siempre uniformada a mi Voluntad, porque cuando en el alma está la Voluntad Divina, no tienen fuerza de entrar en ella ni la voluntad diabólica ni la humana, para hacerse un juguete del alma.

 

Vol. 4  Febrero 24, 1902

...Y Él:  “Por ahora es cierto, porque después, de aquí a cinco, diez, veinte años, o que te suspenda de víctima o te pueda llamar al Cielo, podrán hacerlo, pero el prodigio de encadenar su voluntad y de confundirlos, por ahora lo he hecho.  Pero si supieras la rabia que tienen los demonios y aquellos que querían esta ley, que tenían por seguro obtenerla, es tanta, que si pudieran destruirían cualquier autoridad y harían estragos por todas partes.  Entonces, para mitigar esta rabia y para impedir en parte estos estragos, ¿quieres tú exponerte un poco a su furor?”

Y yo:  “Sí, a condición que vengas conmigo.”  Y así hemos ido a un lugar donde estaban demonios y personas que parecían furibundas, enfurecidas y enloquecidas; en cuanto me vieron han corrido sobre mí como tantos lobos, y quién me golpeaba, quién me desgarraba las carnes, habrían querido destruirme pero no tenían el poder.  Pero yo, si bien he sufrido mucho, no los temía porque tenía a Jesús conmigo.  Después de esto me he reencontrado en mí misma llena de varias penas.  Sea siempre bendito el Señor.

 

Vol. 4  Abril 16, 1902

Esta mañana mi adorable Jesús no venía, entonces yo, no viéndolo venir he dicho:  “¿Qué estoy haciendo en este estado si el objeto que me tenía embelesada no viene más?  Mejor que la termine de una vez.”  Mientras esto decía, mi dulce Jesús ha venido por poco y me ha dicho:

“Hija mía, todo el punto está en reprimir los primeros movimientos, si el alma está atenta a esto, todo irá bien; si no, a los primeros movimientos no reprimidos saldrán fuera las pasiones, y romperán la fuerza divina, que como cerca circunda al alma para tenerla bien custodiada y alejarle los enemigos que siempre buscan insidiar y dañar a la pobre alma.  Pero si en cuanto los advierte entra en sí misma, se humilla, se arrepiente y con valor pone remedio, la fuerza divina se cierra de nuevo en torno al alma; pero si no pone remedio, rota ya la fuerza divina dará el paso a todos los vicios.  Por eso está atenta a los primeros movimientos, pensamientos, palabras que no sean rectos y santos, porque si se te escapan los primeros, no es más el alma la que reina, sino las pasiones, si quieres que la fuerza no te deje sola un solo instante.

 


Vol. 4    Julio 28, 1902

 “Hija mía, retírate, no quieras ver los males gravísimos que hay en el mundo.”

Y al decir esto me ha retirado Él mismo, y al conducirme ha dicho:

“Lo que te recomiendo es el espíritu de continua oración.  Este buscar siempre el alma el conversar conmigo, sea con el corazón, sea con la mente, sea con la boca y hasta con la simple intención, la hace tan bella a mi vista, que las notas de su corazón armonizan con las notas de mi corazón, y Yo me siento tan atraído para conversar con esta alma, que no sólo le manifiesto las obras ‘ad extra’ de mi Humanidad, sino que le voy manifestando algunas cosas de las obras ‘ad intra’ que la Divinidad hacía en mi Humanidad; y no sólo esto, sino que es tanta la belleza que hace adquirir el espíritu de continua oración, que el demonio queda golpeado como por un rayo y queda frustrado en las insidias con las que intenta dañar a esta alma.

 

Vol. 4   Diciembre 18, 1902

“Hija mía, ven de nuevo a sufrir conmigo para poder vencer la obstinación de aquellos que quieren el divorcio, probemos otra vez, tú estarás siempre dispuesta a sufrir lo que quiero, ¿no es verdad?  ¿Me das tu consentimiento?”

Y yo:  “Sí Señor, haz lo que quieras.”

No apenas había dicho sí, el bendito Jesús se ha extendido dentro de mí, crucificado, y como mi naturaleza era más pequeña que la suya, me ha estirado hasta hacerme llegar a su mismo tamaño, después ha vertido poquísimo, sí, pero tan amargo y lleno de sufrimientos, que no sólo sentía los clavos en los puntos de la crucifixión, sino todo el cuerpo me lo sentía clavado por tantos clavos, de modo que me sentía toda destrozada.  Entonces, por poco tiempo me dejó en esa posición y me he encontrado en medio de los demonios, que viéndome tan sufriente decían:  “Hasta el último esta maldita debe vencer otra vez para que no hagamos la ley del divorcio.  Maldita tu existencia, tú buscas dañarnos y desbaratar nuestros planes, arruinando nuestras tantas fatigas mandándolas al vacío, pero te la haremos pagar, te pondremos en contra obispos, sacerdotes y gentes, de modo que en otra ocasión haremos que se te pase el capricho de aceptar los sufrimientos.”  Y mientras esto decían me enviaban torbellinos de llamas y humo.  Yo me sentía tan sufriente que no me daba cuenta ni de mí misma.  El bendito Jesús ha regresado y los demonios han huido ante su vista, y de nuevo me renovó los mismos sufrimientos, más fuertes que antes, y así lo repitió otras dos veces, y si bien estuve casi siempre con Jesús, como me encontraba como oprimida por fuertes sufrimientos no le he dicho nada, sólo Él me decía:

“Hija mía, por ahora es necesario que sufras, ten paciencia.  ¿No quieres cuidar de mis intereses como si fueran tuyos?”

 


Vol. 5   Junio 30, 1903

Mamá mía, ayúdame, que quieren quitarme a Jesús.”  Y Ella me respondía:  No temas, tu empeño sea tener la mirada interna fija sobre Él, y esto tiene tanta fuerza, que todas las otras fuerzas humanas y diabólicas quedarán debilitadas y derrotadas.

 

Vol. 6   Diciembre 24, 1903

Y Él:  “El amor fue la causa, y no sólo esto, sino que mi nacimiento en el tiempo fue el desahogo de amor de la Santísima Trinidad hacia las criaturas.  En un desahogo de amor de mi Madre nací de su seno, y en un desahogo de amor renazco en las almas.  Pero este desahogo es formado por el deseo, en cuanto el alma comienza a desearme, Yo quedo ya concebido, cuanto más se adentra en el deseo, así me voy agrandando en el ama, cuando este deseo llena todo el interior y llega a desbordar fuera, entonces renazco en todo el hombre, esto es, en la mente, en la boca, en las obras y en los pasos.

De igual manera también el demonio hace sus nacimientos en las almas, en cuanto el alma comienza a desear y a querer el mal, queda concebido el demonio con sus obras perversas, y si este deseo viene alimentado, el demonio se engrandece y llena todo el interior de pasiones, las más feas y asquerosas, y llega a desbordar fuera, dando el hombre la ruta de todos los vicios.  Hija mía, cuantos nacimientos hace el demonio en estos tristísimos tiempos, si tuvieran poder, los hombres y los demonios habrían destruido mis nacimientos en las almas.”

 

Vol. 6.   Mayo 28, 1904

Continuando mi habitual estado, y estando con suma amargura por las continuas privaciones de mi adorable Jesús, se ha hecho ver diciéndome:

“Hija mía, la primera mina que se debe arrojar en el interior del alma es la mortificación, y cuando esta mina se pone en el alma echa por tierra todo, e inmola todo a Dios, porque en el alma hay como tantos palacios, pero todos de vicios, como sería el orgullo, la desobediencia y tantos otros vicios, y la mina de la mortificación derrumbándolo todo reedifica muchos otros palacios de virtudes, inmolándolos y sacrificándolos todos a la gloria de Dios.”

Dicho esto ha desaparecido, y después ha venido el demonio que sólo quería molestarme, y yo sin sentir miedo le he dicho:  “¿Qué ganas con molestarme?  Quieres aparentar ser más bueno, toma un palo y golpéame hasta no dejarme ni siquiera una gota de sangre, entendiendo sin embargo, que cada gota de sangre que derrame es un testimonio de más de amor, de reparación y de gloria que intento dar a mi Dios.”

Y aquél:  “No encuentro palos para poderte golpear, y si voy a buscarlo tú no me esperas.”

Y yo:  “Ve entonces que aquí te espero.”  Y así se ha ido, quedando yo con la firme voluntad de esperarlo, cuando con mi sorpresa he visto que habiéndose encontrado con otro demonio iban diciendo:  “Es inútil que regresemos, ¿en qué aprovecha el golpear si debe servir para nuestro daño y con nuestra pérdida?  Es bueno hacer sufrir a quien no quiere sufrir, porque éste ofende a Dios, pero a quien quiere sufrir, nos hacemos mal con nuestras manos.”  Y no ha regresado, quedando yo mortificada.

 

Vol. 6   Junio 3, 1904

“Hija mía, no quieras cansarte en el sufrir, haz como si a cada instante comenzaras a sufrir, porque quien se deja dominar por la cruz destruye en el alma tres reinos malos, que son:  El mundo, el demonio y la carne, y establece otros tres reinos buenos que son:  El reino espiritual, el divino y el eterno.”

Y ha desaparecido.

 

Vol. 6   Septiembre 2, 1904

Hija mía, ¿por qué te perturbas tanto?  ¿No sabes tú que si se unieran juntas todas las potencias diabólicas, no pueden entrar dentro de un corazón y tomar dominio de él, a menos que el alma misma, por propia voluntad les dé la entrada?  Sólo Dios tiene este poder de entrar en los corazones y dominarlos como le place.

 

Vol. 8   Marzo 25, 1908

“Hija, las tentaciones se vencen fácilmente, porque el demonio es la criatura más vil que pueda existir, y basta un acto en contra, un desprecio, una oración, para hacerlo huir, porque estos actos lo hacen aún más vil de lo que es, y él para no tener que soportar aquella confusión, en cuanto ve al alma resuelta que no quiere hacer caso a su vileza, huye aterrorizado.

Ahora, si el alma no se puede liberar fácilmente significa que no es sólo tentación, sino pasión radicada en el alma, que la tiraniza unida a la tentación, por eso no puede liberarse, y donde hay pasión el demonio tiene más fuerza para hacer del alma un juguete.”

 

Vol. 9   Marzo 23, 1910

Yo al oír esto decía entre mí:  “Dentro de poco dirá que su Voluntad es más que la misma comunión.”  Y Él ha agregado:

“Cierto, cierto, porque la comunión sacramental dura pocos minutos; mi Voluntad es comunión perenne, más bien es eterna, que se eterniza en el Cielo.  La comunión sacramental está sujeta a obstáculos por enfermedades, por necesidades, o por parte de quien la debe administrar, mientras que la comunión de mi Voluntad no está sujeta a ningún estorbo, sólo con que el alma la quiera y todo está hecho, ninguno puede impedirle un bien tan grande, que forma la felicidad de la tierra y del Cielo:  ni los demonios, ni las criaturas, ni mi misma omnipotencia; el alma es libre, nadie tiene derecho sobre ella en este punto de mi Voluntad.  Por eso Yo la insinúo, quiero tanto que la tomen mis criaturas, es la cosa que más me importa, que más me interesa; todas las otras cosas no me interesan, ni aun las cosas más santas, y cuando obtengo que el alma viva de mi Voluntad me siento triunfante, porque encierra el mayor bien que puede haber en el Cielo y en la tierra.”

 

Vol. 10   Enero 8, 1911

El interés vuelve al sacerdote el juguete del demonio, el hazmerreír del pueblo y el ídolo de las propias familias, por eso el demonio meterá muchos obstáculos para impedir que hagan esto, porque ve rota la red que los tenía atados y esclavos en su dominio.

 

Vol. 10   Enero 15, 1911

Y Él rápidamente :  ¡Ah, hija mía, el interés es el veneno del sacerdote, y se ha infiltrado tanto en ellos, que les ha envenenado el corazón, la sangre y hasta la médula de los huesos.  ¡Oh! cómo los ha sabido enredar el demonio, habiendo encontrado en ellos la voluntad dispuesta para ser entretejida.

 

Vol. 11   Diciembre 14, 1912

“Hija mía, quien está del todo en mi Voluntad no está sujeto a tentaciones, porque el demonio no tiene el poder de entrar en mi Voluntad; y no sólo esto, sino que el demonio mismo no quiere entrar, porque mi Voluntad es Luz, y el alma ante esta Luz conocería muy bien sus astucias, por lo tanto se burlaría del enemigo, el cual no tolera estas burlas y le son más terribles que el mismo infiero, y con todas sus fuerzas las rehuye.

 

Vol. 11   Agosto 27, 1913

Pero, ¿quieres saber quién es la causa de todo esto?  Es el demonio.  Él se corroe de rabia y cada vez que hablas de los efectos de mi Voluntad a quien se te acerca, monta en furor y no pudiendo él acercarse a quien hace mi Voluntad directamente, da la vuelta y va a quien puede acercársete bajo aspecto de bien, para tener al menos el mísero intento de turbar el cielo sereno del alma en la que me deleito morar, por eso desde lejos truena y relampaguea creyendo hacer con esto alguna cosa, pero pobrecito, la fuerza de mi Voluntad rompe sus piernas y hace caer truenos y relámpagos sobre él mismo, y queda más enfurecido que antes.

 


Vol. 12   Septiembre 28, 1917

El alma que hace mi Voluntad y vive en Ella, puedo decir que es mi carroza y Yo tengo las riendas de todo; tengo las riendas de la mente, de los afectos, de los deseos, y ni siquiera una dejo en su poder, y sentándome sobre su corazón para estar más cómodo, mi dominio es completo y hago lo que quiero, ahora hago correr la carroza, ahora la hago volar, ahora me lleva al Cielo, ahora recorro toda la tierra, ahora me detengo, ¡oh, cómo soy glorioso, victorioso y domino e impero!  Si después el alma no hace mi Voluntad y vive del querer humano, la carroza se deshace, me quita las riendas y Yo quedo sin dominio, como un pobre rey expulsado de su reino, y el enemigo toma mi puesto y las riendas quedan en poder de las propias pasiones.

 

Vol. 12   Marzo 3, 1919

Tú eres mi hija primogénita de mi Voluntad, cómo te amo y cómo eres preciosa ante mis ojos, te tendré tan custodiada, que si al crear al hombre preparé un edén terrestre, para ti he preparado un edén divino; si en el edén terrestre el matrimonio fue humano entre los primeros progenitores, y a ellos les di a gozar las más bellas delicias de la tierra, y de Mí gozaban a intervalos, en el edén divino la unión es divina, te haré gozar las más bellas delicias celestiales, y de Mí gozarás cuanto quieras, es más, seré tu vida y dividiremos juntos los contentos, las alegrías, las dulzuras, y si es necesario también las penas.  En el edén terrestre tuvo acceso el enemigo y fue cometido el primer pecado, en el edén divino está cerrada la entrada al demonio, a las pasiones, a las debilidades, es más, el demonio no quiere entrar, sabiendo que mi Querer lo quemaría más que el mismo fuego del infierno, y sólo al sentir su sensación huye; y darás principio a los primeros actos en modo divino, los cuales son inmensos, eternos e infinitos, que abrazan todo y a todos.

 

Vol. 12   Agosto 6, 1919

¿De qué temes?  Abandónate en Mí y quedarás circundada por Mí como dentro de un círculo, de manera que si vienen los enemigos, las ocasiones, los peligros, tendrán que vérselas conmigo y no contigo y Yo responderé por ti.  El verdadero abandono en Mí es reposo para el alma y trabajo para Mí, y si el alma está inquieta, significa que no está abandonada en Mí; justa pena para quien quiere vivir en sí misma es la inquietud, haciéndome a Mí una gran afrenta y a ella un gran daño.

 

Vol. 12   Abril 3, 1920

Ahora, la criatura con no hacer mi Voluntad, o bien con hacerla ahora y ahora no, mi Vida queda interrumpida con la vida humana, y la Vida Divina no puede completarse, con los actos humanos viene oscurecida, no recibe alimento abundante como para dar un desarrollo suficiente para poder formar una vida; por eso el alma está en continua oposición a la finalidad de la Creación, pero, ¡ay! cuántos hay que con vivir la vida del pecado, de las pasiones, forman en ellos la vida diabólica.

 

Vol. 13   Diciembre 18, 1921

El alma pacífica es mi jardín, en el cual Yo me recreo y me entretengo.  La paz es luz, y todo lo que el alma piensa, habla y obra, es luz que emite y el enemigo no puede acercarse porque se siente golpeado por esta luz, herido y deslumbrado, y para no quedar ciego está obligado a huir.

 

Vol. 13   Enero 3, 1922

El hombre con sustraerse de mi Voluntad rompió todas estas relaciones y se puso en relación con el pecado, con las pasiones, con su más feroz enemigo.

 

Vol. 14   Marzo 3, 1922

Ahora, ¿quieres saber qué pasa cuando sobre mi semilla se pone mucha tierra?  Cuando el alma siente sus miserias, sus debilidades, su nada, y se aflige, piensa tanto en esto que pierde el tiempo y el enemigo se sirve de ello para arrojarla en la turbación, en la desconfianza y en el abatimiento; todo esto es tierra de más sobre mi semilla.

 

Vol. 14   Marzo 10, 1922

Y Él:  “Cómo, ¿no te conoce ninguno?  Te conocen todos los santos y ángeles, uno por uno y con ansia esperan tu obrar en mi Querer, como nota divina y la más armoniosa que corre sobre todo lo que han hecho en vida, para darles mayor esplendor y contento; te conocen todas las almas purgantes, sintiendo sobre de ellas el continuo refrigerio que llevan los actos hechos en mi Querer; te conocen los demonios por la Fuerza de mi Voluntad que sienten en ti; y si la tierra no te conoce aún, te conocerá dentro de poco.

 

Vol. 16   Abril 23, 1924

Y Jesús:  Y por eso el enemigo no puede acercarse, porque las olas del mar de mi Voluntad, mientras te profundizan más en el abismo de Ella, mantienen la vigilancia y mantienen lejana aun la sombra del enemigo, porque él no sabe nada de lo que el alma hace y sufre en mi Voluntad, ni tiene medios, ni caminos, ni puertas para entrar, es más, es la cosa que más aborrece, y si alguna vez mi Sabiduría manifiesta alguna cosa de lo que hace el alma en mi Voluntad, el enemigo siente tanta rabia que se siente multiplicar sus penas infernales, porque mi Voluntad amada y cumplida, en el alma forma el paraíso, no amada y no cumplida forma el infierno.  Por eso si quieres estar al seguro de cualquier insidia diabólica, tu interés esté en mi Querer y vivir continuamente en Él.

Vol. 17   Septiembre 22, 1924

Jesús mío, amor mío, ¿quienes son los que hacen tanto escándalo?  Me parecen demonios enfurecidos, ¿qué cosa quieren que se pelean tanto?

Y Jesús:  “Hija mía, son precisamente ellos, quisieran que tú no escribieras sobre mi Voluntad, y cuando te ven escribir verdades más importantes sobre el vivir en mi Querer sufren un doble infierno, y atormentan de más a todos los condenados, temen tanto que puedan publicarse estos escritos sobre mi Voluntad, porque ven perdido su reino sobre la tierra, adquirido por ellos cuando el hombre, sustrayéndose de la Voluntad Divina, dio libre paso a su voluntad humana.  ¡Ah! sí, fue precisamente entonces cuando el enemigo adquirió su reino sobre la tierra; y si mi Querer pudiese reinar sobre la tierra, el enemigo, él mismo se escondería en los más oscuros abismos.  He aquí por qué se pelean con tanto furor, sienten la Potencia de mi Voluntad en estos escritos, y ante la sola duda de que pueden salir fuera, montan en furia y buscan con todo su poder el impedir un bien tan grande.  Tú no les hagas caso, y por esto aprende a apreciar mis enseñanzas.

 

Vol. 19   Agosto 14, 1926

Hija mía, el reino de mi Voluntad es inquebrantable y en estos conocimientos sobre Ella he puesto tanta luz, gracia y atracciones para volverlo victorioso, de modo que conforme sean conocidos harán dulce batalla a la voluntad humana y quedarán vencidas.  Estos conocimientos serán muro altísimo y fortísimo, más que en el edén terrestre, que impedirán al enemigo infernal el entrar dentro para molestar a aquellos que vencidos por mi Voluntad pasarán a vivir en el reino de Ella, por eso no te turbes y déjame hacer, y Yo dispondré todo para que el Fiat Supremo sea conocido.

 

Vol. 19   Septiembre 5, 1926

En cambio la voluntad humana hace que se desconozca su origen, la hace descender de su principio, la inteligencia, la memoria y la voluntad quedan sin luz y la imagen divina queda deformada e irreconocible, rompe todos los vínculos y relaciones divinas, y por eso la voluntad humana hace vivir al alma de los reflejos de todas las pasiones, de modo que se vuelve fea e hija del enemigo infernal, el cual busca esculpir en el alma su fea imagen.

 

Vol. 21   Abril 8, 1927

Hija mía, Adán cayó tan bajo porque se sustrajo de una Voluntad expresa de su Creador, en la cual venía encerrada la prueba para probarlo en su fidelidad hacia Aquél que le había dado la vida y todos los bienes que poseía.  Mucho más que lo que Dios pedía de él, ante los tantos bienes que gratuitamente le había dado, era que se privara, de los tantos frutos que le había otorgado, sólo de uno por amor a Aquél que tanto le había dado.  Y en este pequeño sacrificio que Dios quería de él, le había hecho saber que no quería otra cosa que estar seguro de su amor y de su fidelidad.  Adán debería haberse sentido honrado de que su Creador quería estar seguro del amor de su criatura.  Se acrecentó la culpa porque aquél que lo atrajo y persuadió a caer, no era un ser superior a él, sino una vil serpiente, su capital enemigo.

 

Vol. 23   Febrero 9, 1928

Y así como Yo para formar todos los remedios posibles e imaginables para todos los redimidos, para después disponerlos a recibir el gran bien de mi Voluntad reinante en medio a ellos, hice todo, sufrí todo y consumí todo, así tú para preparar mi reino a las criaturas debes encerrar todo lo que es santo y bueno, y por camino de penas debes consumir todos los males, para hacer renacer la Vida de mi Voluntad Divina en medio a las criaturas, tú debes ser mi eco, en el cual debo hacer el depósito de donde debe surgir el reino de mi Fiat, sígueme paso a paso y sentirás la vida, el latido, la felicidad de este reino que contengo en Mí, y que quiere salir para reinar en medio a las criaturas, y es tanto mi amor por él, que si permití al enemigo infernal penetrar en el edén, no permitiré que ponga un pie en el edén del reino del Fiat, y por eso permití que se acercase a Mí en el desierto, para debilitarlo y ponerle termino a sus pasos y cerrarle el camino para que no osase entrar en él.  ¿No sientes tú misma cómo tu presencia aterroriza al enemigo y se pone en fuga para no verte?  Es la fuerza de mi victoria que lo precipita, y sintiéndose confundido huye.  Todo está preparado, no queda otra cosa que hacerlo conocer.

 

Vol. 23   Marzo 11, 1928

La voluntad humana es la vida o la muerte de las criaturas, su felicidad o su tiranía y desventura en la cual se precipita, su ángel bueno que la conduce al Cielo, o transformándose en demonio la precipita al infierno; todo el mal está en la voluntad, como también todo el bien, porque ella es como fuente de vida puesta en la criatura, que puede hacer brotar alegrías, felicidad, santidad, paz, virtud, o bien arroja de sí fuentes de penas, de miserias, de pecados, de guerras que destruyen todos los bienes.

 

Vol. 24   Abril 12, 1928

En el edén el hombre perdió la Gracia, sobre el calvario la adquiere; en el edén le fue cerrado el Cielo, perdió su felicidad y se volvió esclavo del enemigo infernal, aquí en el nuevo edén le viene reabierto el Cielo, readquiere la paz, la felicidad perdida, queda encadenado el demonio y el hombre queda libre de su esclavitud.

 

Y Jesús:  “Y por eso el enemigo no puede acercarse, porque las olas del mar de mi Voluntad, mientras te profundizan más en el abismo de Ella, mantienen la vigilancia y mantienen lejana aun la sombra del enemigo, porque él no sabe nada de lo que el alma hace y sufre en mi Voluntad, ni tiene medios, ni caminos, ni puertas para entrar, es más, es la cosa que más aborrece, y si alguna vez mi Sabiduría manifiesta alguna cosa de lo que hace el alma en mi Voluntad, el enemigo siente tanta rabia que se siente multiplicar sus penas infernales, porque mi Voluntad amada y cumplida, en el alma forma el paraíso, no amada y no cumplida forma el infierno.  Por eso si quieres estar al seguro de cualquier insidia diabólica, tu interés esté en mi Querer y vivir continuamente en Él.”

 

Vol. 26   Abril 28, 1929

Si no está la virtud vivificadora y alimentadora continua de mi Querer que cierre todas las puertas y todos los caminos a todos los males, la voluntad humana tiene puertas y caminos para hacer entrar al enemigo, el mundo, la estima propia, las miserias, las turbaciones, que son la polilla de las virtudes y de la santidad, y cuando está la polilla no hay fuerza suficiente para estar firmes y perseverantes en el bien, por eso todo está en peligro cuando no reina mi Divina Voluntad.

 

Vol. 26   Mayo 9, 1929

Cuando el alma entra en mi Querer para hacer en Él vida perenne, el enemigo no puede acercarse más, su vista queda cegada por la luz de mi Fiat, ni puede ver lo que la feliz criatura obra en esta luz divina.

 

Vol. 26   Mayo 25, 1929

Continuando mi habitual abandono en el Fiat, me he encontrado fuera de mí misma, y con sorpresa he visto al enemigo infernal junto a mí, como si se quisiera lanzar sobre de mí; yo he sentido tal fuerza, de ponerme sobre de él, y conforme me ponía sobre él así quedaba vencido y hecho pedazos.  Yo me impresionaba y pensaba entre mí:  Desde hace mucho tiempo que no veía al enemigo, es más, si me veía huía de mí, y ahora ¿qué cosa quiere con este acercarse?”  Y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

Hija mía, el alma que posee mi Fiat Divino tiene tal potencia, que hace pedazos la potencia diabólica, y Yo he permitido que tocaras con la mano que sólo con el ponerte sobre de él ha quedado destrozado, a fin de que no le temas, y que él sintiese la potencia de quien posee mi Querer, que dispersa como polvo al viento la fuerza diabólica.  Por eso no te des pensamiento de él y continúa la vida en mi Fiat

 

Vol. 29   Febrero 17, 1931

Amor mío, muestra tu Potencia, mira ¡oh! Jesús, no son demonios que luchan conmigo, a los cuales con una señal de la cruz los haría huir quién sabe a dónde, sino que son superiores que sólo Tú los puedes poner en su lugar; soy la pobre condenada, y yo misma no sé que he hecho, ¡oh! cómo es dolorosa mi historia.

 

Vol. 29   Mayo 19, 1931

Mi Voluntad es Potencia que debilita todos los males y todas las potencias infernales, es Luz que se hace conocer por todos, y donde Ella reina hace sentir su Potencia, que ni siquiera a los mismos demonios les es posible desconocer, por eso la Reina del Cielo era y es el terror de todo el infierno.

 

Vol. 32   Mayo 7, 1932

Mi abandono continúa en el Querer Divino, y mi pobre mente muchas veces está bajo el imperio de dos corrientes, esto es, el gran bien de la Divina Voluntad que eleva al alma sobre todo y la lleva hasta los brazos de su amado Padre Celestial, donde todo es alegría, fiesta y sonrisas divinas, las cuales embriagan al alma, y ésta olvida todo, la tierra, las miserias, porque en la Divina Voluntad ni siquiera el recuerdo se puede tener del mal, de otra manera no sería plena la felicidad; y en la otra corriente el abismo del querer humano, que arroja al alma en todas las miserias, y la lleva casi a los brazos del demonio, a fin de que la tiranice como le plazca.

 

Vol. 34   Agosto 23, 1936

Su fuerza era tanta que imperaba sobre todos, incluso sobre su Creador, era la invencible, que con la Fuerza del Fiat Divino vencía a todos y todo, más bien todos se hacían vencer por esta Emperatriz Divina, porque tenía una fuerza potente y raptora que ninguno podía resistirle, los mismos demonios se sentían debilitados y no sabían dónde esconderse de esta Fuerza insuperable.

 

Vol. 36   Abril 25, 1938

¡Oh! cómo se distingue pronto quien no vive en mi Voluntad, hoy quiere hacer una cosa, mañana alguna otra; una vez le agrada hacer un sacrificio, en otra ocasión le huye.  No se puede fiar de ella, es siempre una caña que se mueve al soplo de los vientos de sus pasiones.  La mutabilidad de la voluntad humana es tanta, que llega a convertir a la criatura en el hazmerreír de sí misma, y tal vez también de los mismos demonios.

 

No debemos temer las insidias del maligno, tenemos las armas para derrotarlo en forma total en nosotros mismos, y para ayudar a derrotarlo en toda la familia humana, así que, confianza en Dios y adelante en la vida en la Divina Voluntad.

 

 

 

Salvador Thomassiny


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[1] Luisa Piccarreta, Vol. 21   Abril 8, 1927